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ETXERAT (7-4-2019). Reunidos hoy en Gasteiz, con motivo de nuestra 18ª Asamblea Nacional, manifestamos que el eje principal de nuestro trabajo durante los próximos meses será la consecución de la desactivación de las políticas penitenciarias de excepción, utilizando para ello las herramientas de la información, el testimonio y la denuncia, poniendo siempre en primer plano el alejamiento y la situación límite de los presos enfermos.

Transcurrido un año desde que familiares y allegados de los presos políticos vascos nos reuniéramos en la Asamblea de Tolosa y a nueve meses vista de que el nuevo ejecutivo español anunciara el cambio de la política penitenciaria, la parte de la balanza que aguanta intacta todo el peso es la que corresponde a nuestro sufrimiento y el de nuestros familiares presos y exiliados.

En este tiempo ha muerto en prisión un preso vasco; casi la totalidad de los gravemente enfermos siguen en primer grado y en prisiones lejanas, sin condiciones para recibir tratamiento adecuado; tres de los cuatro condenados a cadena perpetua en el Estado francés siguen en prisión, pese a estar en situación de acceder a la libertad condicional.

24 familiares, incluido un bebé, han sufrido accidentes como consecuencia del riesgo impuesto por el alejamiento. Etxerat trabajará este próximo curso para impulsar el reconocimiento social e institucional de las víctimas mortales de la dispersión.

Apelamos al Gobierno español a actuar acercando realmente a tod@s l@s pres@s a Zaballa, con la misma celeridad y responsabilidad con la que hace 30 años dispersó y alejó, en un plazo de dos meses, a más de 600 presas y presos vascos a gran parte de las cárceles de la península, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. Etxerat quiere incidir, asimismo, en la necesidad de dar solución a la situación que siguen padeciendo exiliados, exiliadas y deportados para que vuelvan a casa.

El Gobierno español ha trasladado a cárceles próximas a Euskal Herria a 24 (8,5%) presos y presas. Técnicamente los ha acercado, pero su iniciativa es totalmente insuficiente. Continuamos poniéndonos en riesgo, haciendo frente a viajes semanales de entre 500 y 2.000 kilómetros. No hay razón alguna, en cuanto a legalidad o condiciones materiales, que impida traerlos a Zaballa.

Nuestro compromiso es con el futuro de este país, sin más ausencias y sin más dolor. Seguimos manteniendo nuestra mano tendida para construir la convivencia, reconocer el sufrimiento para que nunca más vuelva a repetirse y contribuir a la resolución del conflicto político.

¡Las y los queremos vivos y en casa!